Problemas frecuentes de los pies

HALLUX VALGUS O JUANETES

 

¿Qué es?

 

El Hallux Valgus o juanete es una desviación del dedo gordo del pie (primer dedo) hacia el resto de los dedos del pie, observándose la deformación del primer dedo con una exostosis o excrescencia ósea, que le confiere la imagen característica.

Dicha patología tiene componentes hereditarios a demás de incidencias externas que agravan el cuadro.
La creencia mas extendida es pensar que el primer dedo se angula hacia adentro, no es del todo cierta, el factor principal es el acortamiento del primer metatarsiano, que al ser más corto de lo normal se desplaza hacia fuera dejando al dedo en posición semiluxada respecto a este metatarsiano con lo que rota sobre si mismo y se coloca de forma infraducta (debajo) o supraducta (arriba) respecto a los demás dedos.

 

Factores que influyen a su formación

 

-Factores hereditarios.

-Hormonales

-Biomecánicos (pies planos, cavos, aductus etc.)

 

Los factores sobre los que podemos tener especial cuidado son aquellos relacionados con la prevención bien sea mediante compensación ortopodológica y calzado adecuado.

 

Los calzados estrechos de antepié así como el exceso de abuso en los tacones altos provocan mayores problemas al hallux valgus.

Normalmente los calzados femeninos son los menos indicados para los problemas del juanete dado que la sofisticación de los mismos no contribuye en nada a calzar los pies con estos problemas.

 

Otros problemas añadidos son las patologías metabólicas como las artropatías y los problemas ocasionados en la tercera edad como la osteoporosis, que terminan por agravar el cuadro.

 

¿Cómo se trata?

 

El tratamiento quirúrgico es una opción que debe ser valorada en cada caso en particular por el podólogo, tras una exhaustiva exploración biomecánica, muscular y vascular del paciente, para de esta forma decidir la técnica y tratamiento quirúrgico más adecuado.

Los tratamientos quirúrgicos se realizan generalmente con anestesia local mediante técnicas de cirugía ambulatoria que permiten una recuperación más rápida.
Los tratamientos conservadores son los consistentes en una serie de medidas ortopodológocas u ortesicas acompañados con el uso de calzado mas adecuado al pie.

 

La confección de soportes plantares por lo general tiene como finalidad, la compensación del de las insuficiencias que provocan la deformidad. De esta manera evitaremos que siga la deformidad siga aumentando a mayor velocidad.

 

El tratamiento ortopodológico se confeccionará siempre a medida y tras la realización de una rigurosa exploración del paciente por parte del podólogo. Todo tratamiento ortopodológico será controlado periódicamente por el Podólogo/a para valorar el grado de corrección o compensación.

Es importante recordar que:
· No aparecen de forma espontánea, así que es una deformidad que ya se observa en la infancia y adolescencia y debe ser controlado, así como tener en cuenta los factores hereditarios.
· Se debe consultar con el podólogo para el asesoramiento y tratamiento adecuado a cada caso.
· Se debe utilizar el calzado apropiado a nuestros pies y evitar calzados estrechos, sobre todo de antepié.

 

ONICOCRIPTOSIS O UÑA ENCARNADA

 

¿Qué es?

La onicocriptosis o uña encarnada es una patología del aparato ungueal, que se define como una hiperpresión variable de la lámina ungueal en distintas direcciones, ya sea directa o indirecta, que puede o no afectar a las partes blandas, provocando una alteración del crecimiento o una desarmonía entre el desarrollo de la uña y el de las partes blandas.

 

Es una afectación muy común, que provoca dolor, inflamación y una limitación funcional. Afecta al doble de varones que mujeres en la segunda y tercera décadas de la vida. A partir de la tercera década se presenta por igual en ambos sexos.

Se localiza principalmente en el primer dedo o dedo gordo, aunque con menos frecuencia puede hallarse en los dedos menores.

 

¿Porqué se produce?

 

La onicocriptosis o uña encarnada puede estar provocada por múltiples causas: corte incorrecto de la uña, tipo de lámina ungueal, patología tumoral, patología ungueal, traumatismos, patología sistémica, yatrogenias, deformidades estructurales de los dedos, alteración biomecánica...

 

¿Cómo se trata?

 

Antes de iniciar algún tratamiento el podólogo/a debe realizar una exploración completa para valorar las causas y el estadío en que se encuentra esta patología, para optar por el tratamiento más adecuado según la exploración. Estos tratamientos pueden ser conservadores o quirúrgicos. Los tratamientos conservadores se utilizan en estadíos iniciales de la patología y pueden ser: técnicas de reeducación de la uña, fresado y reconstrucción de los canales ungueales, o eliminación de la espícula de forma indolora e incruenta.

Tratamientos quirúrgicos en los que se utilizan técnicas seleccionadas para cada caso por el podólogo. Existen una gran variedad de técnicas quirúrgicas, que con anestesia local pueden solventar el problema en un período corto de tiempo y realizando una vida casi normal desde el primer momento.

 

VERRUGAS PLANTARES

 

¿Qué son?

 

Las verrugas son infecciones víricas que causan problemas que en ocasiones no son sencillos de resolver. Se presenta con más frecuencia en la adolescencia y en personas de forma de vida urbana, es muy contagioso y hay que saber diferenciarla, para poner remedio lo más rápido posible, así como medios para evitar su propagación a personas del entorno.

 

¿Qué síntomas presenta?

 

- El pellizco de la lesión es más doloroso que la presión.

- Se aprecian unos puntos negros en el centro de la lesión.

- Pueden existir varias, en forma de mosaico.

- En ocasiones si están en zona de apoyo pueden estar recubiertas por una callosidad.

- Sangran con facilidad (no hurgar ni cortar nunca)

 

¿Cómo se tratan?

 

Ante la sospecha de lesión acudir al podólogo. Hoy en día hay muchos tratamientos, que van desde los inmunitarios, pasando por la aplicación de diversas técnicas tales como: Crioterapia (tratamiento por congelación con nitrógeno), Queratolíticos, etc... Cada especialista escogerá el más adecuado al paciente, por edad, ocupación, estado general etc... No se deben tratar nunca por cuenta propia.

 

Tener extremo cuidado en lugares públicos, preferentemente ir calzado con chanclas, tanto en espacios comunes como duchas, vestuarios, piscinas etc..

No intercambiar jamás prendas, como calcetines o calzados del tipo que sean.

 

En caso presentar alguna lesión extremar las precauciones en el domicilio para evitar contagiar a los familiares.

Realizar una higiene adecuada, exhaustiva y a conciencia de la ropa. Mantener el calzado en buen estado, es decir, que la suela interior no presente roturas o arrugas que puedan producirnos microlesiones en la piel por donde infectarnos.

 

Es importante recordar que el ir descalzo por lugares públicos cerrados como vestuarios, piscinas o gimnasios es riesgo de contagio importante, no así en lugares al aire libre como playas, campo...

 

DUREZAS Y CALLOSIDADES

 

Nuestros pies nos ayudan a equilibrarnos, andar, correr y propulsarnos durante nuestra vida el equivalente a cinco veces la superficie de la tierra.

Cuando andamos o permanecemos en pie, el peso de nuestro cuerpo es soportado por el talón y la zona plantar del antepie donde la piel es más gruesa para resistir la presión. Cuando esta presión o fuerza empieza a ser intensa y aumenta pueden aparecer las durezas o callosidades (hiperqueratosis).

Una dureza o callosidad es una extensa área de piel engrosada en la planta del pie, y aparece en las áreas de presión. Esta es una reacción del cuerpo a la presión o fricción, y pueden aparecer en cualquier lugar de la piel por el roce con el hueso, un calzado o el suelo.

 

La mayoría de las durezas son síntomas de un problema subyacente como una deformidad ósea, o de una forma determinada de andar, o de un calzado inadecuado. Algunas personas tienen una tendencia natural a desarrollar durezas debido a su tipo de piel. Las personas de edad avanzada tienen menos tejido graso y esto puede derivar a la formación de callosidad en el pie.

 

Si la presión se concentra en un área pequeña, puede desarrollarse un callo “duro”. Algunas veces la presión del callo puede producir inflamación, que puede producir un dolor agudo y enrojecimiento. Algunas veces, entre los dedos donde la piel está más húmeda debido a la sudoración o un secado inadecuado pueden formarse los llamados callos “blandos”. La apariencia que tiene es blanca y blanda y también pueden estar causados por la fricción.

Las durezas y callosidades se encuentran a menudo en las plantas de los pies o en el dorso de los dedos. También pueden encontrarse en los talones y en bordes laterales de las uñas.

 

Puede retirarse una pequeña parte de la piel endurecida mediante un raspado moderado con piedra pómez después de cada baño. Regularmente, ha de aplicarse crema hidratante adecuada. Una buena hidratación hace que la piel mantenga su elasticidad.

 

En el caso que la dureza es dolorosa y molesta a la hora de andar es adecuado consultar con el/la podólogo/a. El/ella puede retirar la piel gruesa, aliviar el dolor y, distribuir las presiones mediante padding (almohadillados) o plantillas. La piel luego vuelve a su estado normal.

 

Las personas de edad avanzada pueden beneficiarse de los materiales blandos de apoyo ya que compensan la pérdida de tejido graso de la planta. Un buen apoyo y el uso de cremas emolientes retardan la aparición de las durezas y ayudan a mejorar la elasticidad natural de piel.

 

La cosa más importante a recordar sobre el tratamiento de las durezas y callosidades es que nunca haga nada sin antes haber visitado a un especialista. Debido a que estos son generalmente síntomas de otros problemas, es importante que un/a podólogo/a le examine sus pies para saber cual puede ser la causa de esta presión. Cualquier otro remedio como tinturas o parches callicidas generalmente sólo tratan los síntomas – no el problema y, a veces los empeoran.

 

Su podólogo/a no sólo le recomendará las formas de aliviar el dolor y hacer desaparecer las durezas o callosidades, sino también le ayudará a la hora de analizar la causa y prevenir la recurrencia del problema.

 

Para tratar la dureza, su podólogo/a retirará parte de la piel endurecida de manera que el núcleo más duro pueda ser extraído.La prevención de la futura aparición de las callosidades puede realizarse mediante una exploración del pie y un análisis del apoyo y la marcha. Su podólogo/a valorará la forma de liberar la excesiva presión y aconsejará sobre el uso del calzado más adecuado.

 

PIE PLANO

 

¿Qué es?

 

Se considera como pie plano la disminución o desaparición de la bóveda o arco plantar en diferentes grados, lo que conlleva la variación del apoyo o huella plantar.

 

Suele estar asociado a otras patologías. La más común son los pies Valgos, que consiste en la lateralización de los talones hacia dentro. Muy característico en la edad infantil, debido a la laxitud músculo-ligamentosa que a estas edades todos los niños poseen.

El pie plano puede ser de origen congénito o adquirido.

 

¿Qué síntomas presenta?

 

Los niños pequeños hasta los cuatro o cinco años pueden presentar la imagen de pie aplanado, debido a la grasa que protege las estructuras cartilaginosas de lo que será el pie cuando esté formado. En función de la exploración podológica será necesario o no tratar estos pies.

 

En los adolescentes los pies planos les causan cansancio y esguinces repetidos. Los pies planos deben ser tratados en esta edad. Observaremos la deformación del calzado el cual suele desbocarse por la parte interna y en los casos más graves se torsiona el calzado hacia dentro.

 

En los adultos el pie plano o valgo, conlleva molestias mayores de origen articular debido al tiempo que hace que dichas estructuras óseas no trabajan en posición adecuada, con la consiguiente artrosis de las articulaciones del pié y tobillo, con dolores y molestias primero ocasionales y luego definitivas.

 

¿Cómo se trata?

 

Es importante conocer que en los pies planos esenciales, aquellos que están presentes desde el nacimiento, el tratamiento ortopodológico es la solución compensadora de por vida y en los casos más graves se precisa la intervención quirúrgica.

Donde los tratamientos ortopodológicos son muy eficaces son en los pies valgos o plano- valgos. Es importante también realizar la rehabilitación de las estructuras musculares que lo mueven y sustentan.

 

Como ejercicios que beneficiarán la mejoría se proponen:

-Caminar de puntillas con los pies descalzos unos 3 minutos diarios. -Caminar sobre el borde externo de nuestros pies, con los dedos flexionados 3 minutos diarios.

-Caminar de talones 3 minutos diarios.

-Recoger flexionando con los dedos de los pies una toalla o coger lápices con los dedos.

La confección de soportes plantares (plantillas) adaptados a medida será el tratamiento mayoritario de elección una vez explorado el paciente y valorada su patología.

Todo tratamiento ortopodológico será controlado periódicamente por el Podólogo/a para valorar el grado de corrección o compensación.

 

PIE CAVO

 

¿Qué es?

 

Es una patología de los pies caracterizada por exceso de arco o bóveda plantar. Son aquellos pacientes que suelen presentar un pie mas corto de lo normal, además de unos dedos flexionados en garra, en la mayoría de las ocasiones, junto con un puente muy alto que les condiciona el calzado.

El pie cavo puede ser anterior o posterior según apoye con más presión en la parte anterior del pie o en el talón.

 

En otros casos el pie cavo coexiste con otra deformidad que se llama varismo que es el apoyo excesivamente externo del pie.

 

¿Qué síntomas presenta?

 

- Son pacientes que les cuesta estar parados de pie sin moverse. - Caminan deprisa con paso cortos.

- Pueden presentar tendinitis en el tendón de Aquiles.

- En los casos de varismo puede ir asociado a dolor en talones.

- Son pacientes en los que son frecuentes los esguinces y torceduras. - Aparece dolor en el arco del pie (fascitis plantar)

- Presentan lumbalgias frecuentes.

- Presentan Metatarsalgias, dolor debajo de los dedos.

- Tiene dificultad para calzarse debido a la altura del medio pie y anchura del antepié.

- Presentan desgaste excesivo del calzado por el bode externo del tacón.

 

Es de tener en cuenta que los pacientes con estos tipos de pie suelen presentar una hipertonía (exceso de contracción) muscular y tienen los grupos musculares acortados que les condiciona toda la biomecánica de la marcha.

 

Los deportistas de nivel suelen presentar por sobreentrenamiento la tendencia a esta deformidad, que con el tiempo si no se compensa suele ir a más, además de ser fuente de frecuentes lesiones ligamentosas, musculares y óseas en especial al nivel de pie, tobillos y rodillas.

 

¿Cómo se trata?

 

Estiramientos musculares.

Practicar ejercicios en planos inestables (ejemplo mantener el equilibrio sobre pelotas de tenis de forma alternativa en cada pie.)

Al igual que en el pie plano el podólogo/a se basará en los medios de diagnóstico que precise.

 

El tratamiento ortopodológico se centrará en la compensación del varismo y estabilización del arco interno, evitando su tensión y la de la fascia plantar. La confección de las plantillas se realizará a medida para cada paciente y con los materiales adecuados a la deformidad y actividad que desarrolle el paciente, sobretodo si es de carácter deportivo.

 

Es importante el uso de calzado fisiológico, preferentemente acordonados y con los tacones anchos para evitar la lateralización del pie.

Todo tratamiento ortopodológico será controlado periódicamente por el Podólogo/a para valorar el grado de corrección o compensación.

 

LA SUDORACIÓN DEL PIE

La mayoría de personas ha sufrido alguna vez de un aumento de la transpiración. Este es un problema persistente en aquellas personas en que la transpiración es excesiva y el crecimiento de bacterias en los pies puede provocar un olor desagradable siendo desencadenante de situaciones embarazosas y desagradables.

 

La sudoración de los pies es un trastorno conocido como hiperhidrosis y está muy relacionado con el hecho de cómo “trabajan” las glándulas sudorípadas en esta parte del cuerpo.

 

Existen más glándulas sudorípadas por cm2 en el pie que en cualquier otra parte del cuerpo. Un pie tiene aproximadamente 250.000 glándulas sudorípadas y producen diariamente 500 ml de sudor. Su función es la de mantener la piel húmeda y por lo tanto flexible. En el pie se secreta durante todo el tiempo, no sólo como respuesta al calor o al ejercicio, como sucede en otras partes del cuerpo.

La sudoración de los pies puede estar causada por un esfuerzo del pie. Puede ser debido a un problema estructural o por que el pie está bajo tensión o cansado, como por ejemplo cuando hemos permanecido todo el día de pie. El calor puede aumentar el problema. A veces también puede ser de origen hereditario.

 

En los adolescentes, probablemente la sudoración de los pies puede estar causada por la sobre-acción de las glándulas sudorípadas debido a los cambios hormonales que se producen durante este periodo.

 

Otra de las causas puede ser como respuesta a las emociones, estrés mental o emocional, si bien en este caso es frecuente observarlo también en las palmas de las manos.

 

Dependiendo de la causa del problema el tratamiento es variado:

- La higiene del pie tiene que ser adecuada. Se aconseja realizar baños

de pies con agua templada o fría y jabón de ph acido.

- Secar el pie cuidadosamente, evitando dejar restos de humedad entre

los dedos.

- Recurrir al uso de plantillas, cremas, sprays, polvos, etc. para evitar

que el pie sobrepase el nivel de humedad.

- Cambiar los calcetines cada día. Si el problema es muy evidente, dos

veces al día y evitar calcetines de material sintético.

- Utilizar calzado que permita la circulación del aire y que el pie pueda respirar (la piel es buena).

- Procurar alternar y ventilar los zapatos regularmente, tanto el deportivo como el de uso común, para evitar el exceso de humedad.

 

Si el problema persiste acuda al podólogo/a, será quien le realice una valoración del problema y le indicará el tratamiento más adecuado según su caso. En el mercado existen diferentes productos para combatir los problemas relacionados con el exceso de sudor. Son tratamientos con características particulares, que responden a las necesidades concretas de cada situación fisiológica. De su correcta elección depende la eficacia de los mismos.

 

HONGOS - MICOSIS

 

¿Qué son?

 

Son infecciones provocadas por hongos. En los pies estos hongos pueden afectar a la piel y las uñas.

Los hongos son organismos que precisan de materia orgánica para alimentarse y desarrollarse y presentan variedades diversas, que aparecen en condiciones diferentes, así tenemos unos que aprovechan la falta de luz y alta humedad para desarrollarse, o aquellos que son oportunistas y aprovechan la baja de defensas en estados de enfermedad general o sistémica o las patologías vasculares y las heridas para infectarnos.

 

¿Cómo se manifiestan?

 

En la piel. Cuando hablamos de lesiones en la piel nos referimos al PIE DE ATLETA (Tinea pedis). Es una infección por hongos que afecta preferentemente a la piel que existe entre los dedos y la planta, en ocasiones se limita a dos solo espacios interdigitales, suelen ser el del 3o, 4o y 5o dedos.

Se observa:

 

- lesión con descamación y de aspecto macerado (muy húmedo y blanquecino).

- Picor intenso en especial nocturno y sensación de quemazón.

- Zona enrojecida o la presencia de grietas o fisuras en la piel.

- La piel de los pies muy húmeda y con mal olor (podobromihidrosis)

Uñas

Cuando nos referimos a los hongos que afectan a las uñas hablamos de ONICOMICOSIS. En la mayoría de los casos, no produce ningún síntoma referente a dolor, picor etc. Sino que lo que observaremos serán cambios de coloración principalmente.

 

Se aprecia:

- Uñas afectadas presentan un aspecto más amarillento.

- Aparición de manchas blanquecinas a modo de islotes debajo de las uñas.

- En casos más avanzados se produce el despegamiento de la uña.

- La aparición debajo de las uñas de una materia orgánica con aspecto de serrín blanco.

- Surcos de forma longitudinal y pérdida de la transparencia de la uña.

 

¿Cómo se trata?

 

Si observa alguno de estos síntomas, debe acudir al podólogo/a cuanto antes para que diagnostique la alteración y prescriba el tratamiento más adecuado.

 

¿Se puede prevenir?

 

Estas infecciones producidas por hongos pueden prevenirse siguiendo estos consejos:

- No camine descalzo en zonas públicas. Utilice en todo momento calzado de protección en piscinas, duchas, vestuarios etc.

- Las personas con sudoración excesiva (hiperhidrosis), deben tener especial cuidado en la sustitución de calcetines y calzado húmedos. Es importante la alternancia del calzado para evitar el acumulo de humedad, en particular en los calzados deportivos, en los que la transpiración es más difícil.

- Utilizar zapatos y calcetines de fibras naturales o con buena transpiración, efectuando cambio diario.

- Secarse los pies de forma correcta, de forma especial en los espacios interdigitales, entre los dedos.

- Usaremos un jabón que proteja el manto ácido de la piel

- No intercambiar calzados y calcetines con nadie.

- Observarse los pies con frecuencia.

 

DIABETES Y PIE DIABÉTICO

 

La diabetes es una enfermedad de tipo crónico muy frecuente en la sociedad actual. Su importancia viene dada por las repercusiones que provoca en la salud de la persona que la padece, así como por los trastornos que origina en su calidad de vida. Un buen control de la diabetes evitará la aparición de complicaciones a corto y largo plazo.

 

El pie diabético es una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes. La alteración del sistema nervioso, los problemas de circulación y las infecciones pueden causar serias alteraciones en los pies. Sin un control adecuado de la diabetes los problemas de los pies pueden llegar a complicarse y agravarse.

 

La alteración del sistema nervioso se puede manifestar con la pérdida de la sensibilidad en los pies y como consecuencia de esta alteración el diabético puede no sentir el calor, los golpes o el dolor. También esta alteración en el sistema nervioso periférico puede provocar una sensación de calambres, hormigueos... en las piernas y en los pies. Además, se pueden producir deformidades en los pies como dedos en garra, dedos en martillo... que son puntos de presión anormales que pueden ocasionar ampollas, rozaduras,... Las zonas de roce y presión excesiva pueden provocar la aparición de hiperqueratosis (durezas) que unidas a problemas de apoyo, ausencia de sensibilidad o trastornos de circulación llegar a causar úlceras.

 

La circulación de la sangre en los pies disminuye con la edad y también como consecuencia de un mal control de la diabetes. La mala circulación y la pérdida de sensibilidad en los pies pueden favorecer que se hagan heridas más fácilmente en los pies y que las lesiones tarden mucho tiempo en curarse.

Para prevenir estas lesiones es muy importante que las personas con diabetes realicen un adecuado cuidado de sus pies y eviten los factores de riesgo como el tabaco, el alcohol y realicen ejercicio controlado diariamente. El cuidado de los pies es fundamental en las personas con diabetes. Las personas con diabetes deben acudir al podólogo periódicamente para revisarse los pies.

 

Los podólogos recomiendan

 

• Lavado diario de los pies en agua tibia. La temperatura del agua la pueden comprobar con un termómetro de baño, para evitar quemaduras en pacientes con afectación de la sensibilidad. No dejar los pies en el agua más de cinco minutos, por el riesgo de maceración, sobre todo a nivel interdigital (entre los dedos). Deben utilizarse esponjas o manoplas suaves, evitando las de crin o las ásperas, y evitar también el uso de cepillos. De esta forma evitaremos la posibilidad de provocar pequeñas erosiones en la piel. Hay que lavar todo el pie, sin olvidar las áreas localizadas debajo y entre los dedos.

• Utilización de jabones. La elección del jabón adecuado dependerá de muchos factores entre los que se incluyen la edad, la textura de la piel, los problemas de la piel... Para los pacientes diabéticos se recomienda la utilización de un jabón neutro o con pH ácido.

• Secado exhaustivo. Es muy importante secar bien los pies después del baño, sobre todo en los espacios interdigitales (entre los dedos). El secado debe realizarse mediante contacto con una toalla suave, evitando la fricción para no erosionar la piel.

 

Hidratación de la piel. La sequedad de la piel que muchos pacientes diabéticos presentan, y que se manifiesta con descamaciones, rugosidades, callosidades, grietas, puede prevenirse y eliminarse con la utilización diaria de cremas, aceites o lociones hidratantes. Existen múltiples productos en el mercado con diversas composiciones que cumplen este objetivo. Por lo general se utilizan productos específicos para los pies que contengan urea, lanolina o vitamina F.

 

Debe aplicarse una fina capa de crema por todo el pie, evitando los espacios interdigitales para no provocar maceración, aplicando un suave masaje para facilitar la óptima penetración del producto.

 

• Después del lavado, el paciente diabético debe revisar sus pies diariamente, para la búsqueda de durezas, grietas, heridas, infecciones, cambios de color, úlceras... La mejor forma es sentado y con buena luz. Si se tiene dificultad para realizar un buen examen puede ayudarse de un espejo. En caso de incapacidad para realizar esta revisión, algún familiar o cuidador deberá ser quien examine los pies.

 

Se debe prestar especial atención a:

- Lesiones entre los dedos.

- Durezas en la planta del pie.

- Callosidades en los dedos o entre los dedos.

- Grietas.

- Ampollas.

- Zonas con cambios de coloración.

- Heridas o úlceras.

- Uñas encarnadas. Las uñas demasiado largas, demasiado cortas o mal cortadas pueden dar problemas y ser causa de infecciones y complicaciones en estos pacientes.

En caso de existir lesión o alteración, se deberá acudir inmediatamente al podólogo y aplicarse algún antiséptico tópico de uso común incoloro.

 

Elección del calzado adecuado

 

Lo lógico sería que el calzado se adapte a nuestros pies y no a la inversa, por lo que un buen calzado sería el que respetara la fisiología de los pies, es decir que se adaptará tanto al largo como al ancho del pie. A la hora de elegir el calzado es importante tener en cuenta las diferencias personales: el calzado será diferente según la edad, la actividad que se vaya a realizar... La mujer es quien utiliza más frecuentemente un calzado inadecuado. El calzado femenino no ha de ser completamente plano, el tacón debe ser ancho y no de más de tres centímetros de altura. Así mismo debe ser suficientemente ancho, tanto de antepié como de puntera. Los calzados de puntera estrecha pueden deformar los dedos de los pies, ya que éstos no tienen suficiente espacio para colocarse. Se recomienda el comprar el calzado a última hora de la tarde, ya que a lo largo del día el pie se suele hinchar un poco. Es necesario probar los dos zapatos. El calzado debe ser cómodo desde el primer día y la aparición de rozaduras y ampollas no la podemos considerar normal.

 

El calzado debe ser de materiales transpirables y flexibles. Preferiblemente cerrados y acordonados, de tacón bajo, cómodo y bien ajustado al pie.

El traumatismo debido al calzado es el desencadenante más frecuente de las lesiones en los pies. Las personas con diabetes deben usar siempre calzado y evitar caminar descalzos.

 

Con los zapatos usar siempre medias o calcetines. Las medias y calcetines deben ser de algodón, hilo o lana; de tamaño adecuado; sin costuras, ni remiendos ni dobleces; ni demasiado holgados ni demasiado estrechos. No deben utilizarse ligas.

 

Debe consultar al Podólogo/a ante

 

-Corte, heridas o lesiones en los pies.

-Uñas encarnadas o engrosadas.

-Cambios de color en los pies.

-Deformidades en los pies y en los dedos. -Cambios en la sensación de dolor. -Aparición de durezas, ampollas, callosidades

El/la podólogo/a es el profesional sanitario especializado en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los pies. No dude en consultarle ante cualquier problema.

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